Por años existió la discriminación sexual hacia la mujer, la cual le impedía hablar sobre sus sensaciones, pensamientos, necesidades, placer
y deseos. Esto, no solo afectaba el placer sexual de las mujeres, sino que también ponía trabas en su desarrollo emocional y no las dejaba conocer las maravillas con las que la sexualidad plena y satisfactoria enriquece la vida.
Hoy por hoy, las mujeres son dueñas de su propio placer. Saben lo que quieren, son más seguras de si mismas, y conocen bien sobre los buenos resultados que trae tomar las riendas de su vida sexual y de su cama!
Hoy por hoy, las mujeres son dueñas de su propio placer. Saben lo que quieren, son más seguras de si mismas, y conocen bien sobre los buenos resultados que trae tomar las riendas de su vida sexual y de su cama!
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